Lo que no llegué a entender es por qué el de delante miraba constantemente el móvil.
El uso constante del móvil, ya sea para redes sociales o de mensajería instantánea o cualquier otra utilidad, se ha convertido en los últimos tiempos en la actitud que más me ha molestado en los cines. No es que mi comportamiento sea ejemplar, no suelo tener problemas para comentar determinado detalle o hacer determinado(s) chiste(s) a colación de casi cualquier cosa y tengo la terrible afición a apoyar mis pies en el respaldo del asiento de delante, de forma que quedo en una posición de protorrecostamiento bastante cómoda pero, me temo, fatal para mi espalda a largo plazo. Pero me cuesta entender lo de sacar el móvil porque yo, precisamente, gusto de ir al cine y a la filmoteca porque en mi casa me distraigo con cualquier cosa, incluyendo, claro, mi teléfono. Es en el cine donde puedo concentrarme bien en la Película.
El otro día oí en una conversación entre camareras: "la película está muy bien pero no tiene nada para ir al cine, vamos, que no tiene nada así especial como para ir al cine" (lamentablemente no pude enterarme de la película de la que hablaban). Cuando se habla de la sala de cine como lugar, como institución casi, se suele aludir a la idea de Experiencia Compartida con una Comunidad pero yo no busco eso, para nada, en lugar de la comunión a mí me interesa la absorción por parte de la pantalla, el estado posthipnótico, la unión mística, etcétera. Quizás, para sobrevivir, las salas de cine deban convertirse en experiencias compartidas con una comunidad, quizás deban añadir luces brillantes o rayos láseres y animar a la gente a hablar, a sacarse el móvil y hacerse fotos, como proponía Andy Warhol ver sus películas de nueve horas o como se hace en las sesiones de The Rocky Horror Picture Show o similares. Quizás ver la película solo en tu casa se convierta en la forma elegante y culta de ver cine y asistir a la sala sea el momento dionisíaco que precisaba de alguna manera la camarera, de forma análoga a la dicotomía disco/concierto. Vamos, yo qué sé.
