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lunes, 17 de abril de 2017

a propósito de una entrevista a El Mini



El Mini, ELMINIelmini, ElMini, Boyito Kream... lleva unos años siendo alguna clase de underdog del trap nacional. Perteneció al colectivo Kefta Boyz y actualmente orbita alrededor de La Vendición Records habiendo colaborado con TakersKaydy CainKhaledYung BeefLa Zowi y un larguísimo etcétera de gente fundamental en la escena actual. Sin embargo, parece no haber adquirido la notoriedad en solitario que los fans acérrimos (que existimos y que no lo cambiábamos por nadie) pensamos que merece. 

¿Qué aporta El Mini en un panorama cada vez más copado de artistas y canciones? Para empezar, un estilo, más o menos parecido a algunas de las metamorfosis de Yung Beef o, en menor medida, Cecilio G pero indudablemente propio. Su perspectiva es totalmente humana y se aleja de algunos estereotipos del hip hop para mostrarse como una persona real (como en su canción "Gracias", dedicada a agradecer la vida que ha podido llevar o su beef a Cecilio G "Toys'R'Us", que acaba convertida en una tristísima historia sobre el fin de una amistad). La fluidez entre géneros, la mirada constante al mundo anglosajón y la perspectiva desenfadada, ahora mismo una constante, llevan años formando parte de su particular visión de la música.

El Mini ha tenido a bien concederme una breve entrevista en la que habla un poco sobre todo esto que está pasando, algo que yo agradezco profundamente. Soy consciente de que intentar analizar intelectualmente el trap es casi una contradicción a la que los traperos rara vez se prestan pero estas respuestas, aunque algunas lleguen a ser esquivas, nos pueden ayudar a entender un poco la mente de este artista.


¿Cómo empezaste en la música?

pues, nose tio llevo to la vida en esta mierda, desde k era un yung nigga me hacia mis temas con 11 o 12 años nose

¿Qué crees que aportó Kefta Boyz a la escena nacional?

kefta y corredores somos los papas de to los raperos d ahora y yasta xdd

Una cosa que me gusta mucho de tu música es que te lo tomas en serio pero siempre con mucho humor, ¿crees que falta algo de eso en el rap (o el trap o lo que sea) actual?

Keva primo si esta lleno de payasos el panorama ara mismo ahaha

The Truth es una de mis canciones favoritas de las tuyas y en ella procedes a hablar de muchos otros artistas de forma positiva, entiendo que el beef puede ser necesario y que le da interés a todo esto pero ¿no crees que mucha gente ya tira por tirar y que acaba entorpeciendo la música?

Yokse tambien tiro en ese tema solo k positivamente, el beef es parte del rap desde k existe lo k pasa esk aki kieren tirar de bokilla namas sin pensar k son palomos xdd

¿En qué se diferencia Pesi de ElMiniElMini? Tus distintos alias tiene algún sentido para ti o es solo una especie de juego?

PESI es un colectivo de gente, lo ke pasa es ke desde la distancia es muy dificil trabajar y todo el mundo kiere hacer su vaina tb.

¿Qué clase de cosas y de personas te inspiran artísticamente? No solo música

Nose bro yo lo hago y yasta xd

¿Te consideras famoso? ¿En qué medida te ha cambiado la vida la música y el boom del trap?

keva para nada tio hahahaha me ha cambiado ke antes tenia mas pasta

¿Cómo ves tu futuro musical? con la Vendición, tu futuro disco...

pues eso ahora saco un ep con el segell del primavera y trabajando a muerte con la vendicion tu sabes the winning team mucho trabajo por delante y a no parar


Pues eso, que ojalá no pare y siga para arriba

jueves, 11 de agosto de 2016

a propósito de Famous



I feel like me and Taylor might still have sex
Why? I made that bitch famous
(Siento que Taylor y yo todavía podríamos tener sexo
¿Por qué? Hice a esa zorra famosa)
Kanye West

En el 2009, y aquí estoy hablando para alguien que no tiene ni idea de lo que ha pasado en el Pop desde entonces, Taylor Swift, la superestrella del country de diecinueve años que empezaba a trasladarse a terrenos más comerciales, recibió un premio de la MTV al mejor videoclip de una artista femenina por su canción You Belong With Me. Cuando nuestra joven estrella fue a recoger su esperado premio todo el mundo podía sentir su alegría, su esperanza, pero entonces apareció el villano de la historia, Kanye West, el célebre rapero, que subió al escenario, e interrumpió a Swift porque de alguna manera necesitaba decir al mundo que el mejor videoclip de una artista femenina de ese año era, indudablemente, Single Ladies (Put a Ring on It), de Beyoncé, una idea que creo que, siete años después, podemos compartir todos (de hecho no se me ocurre ningún videoclip más icónico que ese en los últimos años). No era la primera vez que Kanye West hacía algo por el estilo, en 2006 ya se subió al escenario a protestar porque le habían dado el premio a mejor vídeo a Justice y Simian y no a él y en 2005 había aparecido en televisión en una telemaratón para ayudar a las víctimas del Huracán Katrina dando un discurso (aparentemente) improvisado sobre el racismo que rodeaba a toda la situación, culminando con el ya clásico "George Bush doesn't care about black people", que el expresidente llegó a considerar el punto más bajo de su mandato. Pero esto, arruinar el momento más especial de una pobre e inocente chica, fue demasiado. Kanye West se convirtió en el principal enemigo de Estados Unidos, llevando hasta al presidente Obama a llamarlo "jackass" (algo así como "gilipollas").


Con el tiempo, todo esto se calmó, Kanye realizó varias medias disculpas por Internet, publicó un par de discos que lo colocaron en lo más alto de la música para la generalidad de la crítica y Taylor Swift acabó dominando casi literalmente el pop mainstream de la década. Para 2015 todo esto ya se había convertido en una broma más y se les llega a ver juntos por la calle, se habla de una colaboración en el próximo disco de Taylor, pero... Kanye West publica su disco The Life of Pablo, que incluye una canción llamada Famous en la que insinúa que podría mantener relaciones sexuales con Taylor Swift porque, bueno, al fin y al cabo hizo a esa zorra famosa. La polémica es instantánea, los abogados de Swift demandan que se retire inmediatamente la canción, Kanye dice que ella lo sabía perfectamente, que mantuvieron una conversación de una hora por teléfono y que dio su aprobación, ella dice que es completamente falso, Kim Kardashian (la mujer de Kanye West) saca un vídeo en el que aparecen manteniendo esa misma conversación por teléfono...

En verano Kanye West saca el vídeo de la canción Famous, estaba claro que después de todo su declaración al respecto iba a tener que ser en forma de videoclip. En él aparecen réplicas sintéticas desnudas de varios famosos (más o menos relacionados con el cantante) durmiendo desnudas en una cama inmensa. Los famosos son, de izquierda a derecha, George Bush, Donald Trump (representación de lo que Kanye quiere combatir en su hipotética candidatura a presidente de los Estados Unidos en el 2020), Anna Wintour (editora de Vogue, realizó la polémica calificación de "migrant chic" sobre la colección de moda de Kanye West), Rihanna (que realiza una colaboración cantando en Famous), Chris Brown (también colaborador en el disco, mantuvo una relación con Rihanna bastante complicada, incluyendo violencia de género, que impactó a Occidente y, desde luego, me impactó a mí [hablé del tema en, al menos, tres redacciones en el instituto]), Taylor Swift, el propio Kanye West y su mujer Kim Kardashian West, Ray J (el rapero que protagonizó la cinta sexual que elevó la popularidad de Kim Kardashian [sin su consentimiento, es importante aclararlo]), Amber Rose (exprometida de Kanye y objeto de muchísimas de sus canciones, para bien y, sobre todo, para mal), Caitlyn Jenner (antiguamente conocida como Bruce Jenner, medallista olímpico y padrastro de Kim Kardashian, en el último año se reveló como mujer trans) y Bill Cosby (célebre cómico que actualmente está siendo investigado por abuso sexual a muchísimas mujeres, Kanye West proclamó su inocencia vía twitter).

El vídeo dura diez minutos (la canción, 3 minutos 16 segundos) y está formado casi esencialmente por imágenes con textura de cinta de seguridad o cámara casera antigua de ese dormitorio hipotético en el que están nuestros protagonistas, mostrando sin pudor la desnudez de estas celebridades tan de cerca que por momentos llega a la abstracción. A los dos minutos veinticinco segundos la música se para (justo después de "We never gonna die") y el vídeo pasa de ser una broma de mal gusto a ser algo realmente desagradable. De repente estamos espiando a unas personas (que está claro que no terminan de ser personas) mientras duermen. A los seis minutos y medio aparece en pantalla SPECIAL THANKS / BILL COSBY / CAITLYN JENNER / ... / FOR BEING FAMOUS. En ese momento vuelve la música y la cámara pasa a ser HD, realizando un zoom out desde la cara de Kanye hasta abarcar toda la cama, cuando termina Kanye despierta, mira a cámara y la imagen pasa a una puesta de sol (al mismo tiempo que comienza la canción Father Strecht My Hands Pt. 1).

No veo mucho sentido en intentar esconderlo: Kanye West me parece uno de los artistas más importantes de nuestro tiempo. Su figura pública es inseparable de su faceta musical o artística de tal manera que hasta sus apariciones parecen formar parte de una compleja performance (sobre todo esto se extiende FILM CRITIC HULK por si a alguien le interesa leer un ratillo). La fama ha sido siempre su tema predilecto y parece que en Famous (mucho más en el vídeo que en la canción) expresa definitivamente su tesis: la fama es un juego, una representación falsaria y más un entretenimiento que otra cosa, si bien un entretenimiento que puede atrapar a los que se ven involucrados en él (parece que West piensa que él es el único despierto, el único capaz de entender lo que está pasando). Da igual que los famosos se peleen, se golpeen, se casen o se sometan a operaciones de cambio de sexo porque al final todos forman parte de lo mismo. Al final todos vuelven a casa a dormir juntos en la misma cama. 

Taylor Swift había ganado un premio de la MTV al mejor videoclip. PREGUNTA: ¿Quién podría considerar que en ese momento no era famosa todavía? RESPUESTA: Un famoso.


martes, 9 de agosto de 2016

a propósito del Arenal Sound 2016


(Vale, este festival duró como una semana y paso de redactar algo especialmente complicado así que propongo una recopilación de apuntes más o menos inconexos, en gran parte recogidos literalmente de notas que escribí en mi móvil durante el festival. Estoy convencido de que el Indie y los Festivales son dos temas muy interesantes y muy dignos de recibir el tratamiento de este blog pero cada cosa a su tiempo)

-El Arenal Sound es, con diferencia, el más orientado a los jóvenes de toda la primera división de festivales de verano. Hay que respetar mucho eso y apuntar que no me guste el cartel dice muchísimo más de mí y mi ranciedad que de los organizadores y el público masivo.

-Ligera decepción con El Último Vecino, es la cuarta vez que los veo en cosa de año y cuarto así que tampoco es para tanto. No tuvieron un día especialmente brillante.

-No entiendo a los grupos: Taburete, Pol, Izal. No entiendo ni a los miembros ni a los fans. Hay misterios divertidos pero este no es uno de ellos. 

-No creo que debiéramos permitir reuniones de más de cinco hombres heterosexuales si algún día queremos derribar el patriarcado.

-Perro son graciosos de una manera muy poco graciosa, como si fueses su colega y te ríes porque les conoces pero si vieses a un desconocido diciendo sus tonterías pensarías que es tonto. Además me gusta cómo tocan.

-No tengo nada que decir de Love of Lesbian, disfrutadlos si podéis (esta vez no me dieron ganas de asesinar al cantante, punto para ellos)

-Los Kaisier Chiefs entienden que, a pesar de tener mínimo dos o tres himnos, nunca serán un gran grupo y han decidido pasárselo bien e intentar que nosotros hagamos lo mismo. Bien.

-Completamente a favor de la omnipresente moda de las trenzas. Completamente a favor de las decisiones estéticas de las que uno se arrepiente al cabo del tiempo.

-Fangoria es el único grupo por aquí capaz de mezclar la estética del pop más mainstream y de mantener la idea de diva de Alaska al mismo tiempo que hacen algo parecido a una experimentación sonora. Su mix de canciones de temática bailonga con, entre otras, Bailando (Astrud), Toro (El Columpio Asesino) y Yo quiero bailar (Sonia y Selena) fue una de las cosas más bonitas del festival.

-Cristal Fighters molaron (desde luego mucho más de lo que molan en estudio) pero sobre todo lo interesante fue ver las caras interrogantes de espectadores incautos.

-Nunca había visto de forma seria una sesión de música electrónica y hay algo bellísimo en estar cansado y seguir bailando (no sé si es muy cutre relacionarlo con la vía purgativa de la mística, como intentar relacionar algo propio de una gran elevación espiritual con algo no tan propio de ella, pero en mi cabeza se produce esa conexión), de forma que hasta me parece trampa usar drogas, por muy fundamental que sea la utilización de químicos en la experiencia rave. Dejar de ser uno mismo para ser solo un elemento de una gigantesca masa también es una experiencia bellísima.

-Borgore insistió en pinchar canciones de la época en la que yo empecé a ir a discotecas y tal y, a pesar de que entonces las odiaba (sobre todo la obsesión de la electrónica con "romper", creo que ahora ya está más bien pasado de moda) lo pasé genial. La nostalgia es un sentimiento peligroso porque te hace perder el juicio crítico pero bueno, que me lo pasé bien así que a lo mejor la nostalgia merece la pena.

-Foyone ya era la voz más interesante del rap nacional con su mezcla entre predicador de una secta basada en las teorías de conspiración más sensacionalistas y el realismo social más crudo (y las bases de Gharuda sampleando fuertemente los grandes éxitos de la copla) pero la añadidura de su faceta como político ha expandido considerablemente su magnetismo personal. Iba con un batería para rapear solo con bombo y caja y se le olvidaron varias canciones. Mi concierto favorito del festival.

-Two Door Cinema Club eran grandísimos en un estilo muy particular que dominaban a la perfección y han tomado nuevas direcciones, una decisión completamente comprensible pero que, considero, ha sido un error artístico. Fue un muy buen concierto.

-Durante los conciertos la realización audovisual es fantástica, pero en las sesiones electrónicas las cámaras prácticamente se dedicaban a enfocar a chicas guapísimas del público y me da mal rollo pensar que ha debido haber alguna reunión en torno a esa decisión.

-Carlos Sadness está muy guay a pesar de que no puedo dejar de pensar de que su rollo es falsísimo en todos los sentidos, pero bueno, estuvo muy divertido y eso que apenas me sabía una canción y más por oír a mis amigos cantarla que por escucharla. Tocó una versión de Groenlandia de los Zombis y mis camaradas no sabían que era una versión, lo que me dio bastante penita, no porque mis amigos no tengan ni puta idea de música (cosa bastante falsa) sino porque es una gran canción.

-La Gran Pegatina: a veces está bien abrir una ventana a un mundo totalmente ajeno a ti. Disfruté mucho de la segunda mitad del concierto pero nunca más (¡y no pasa nada!)

-Muchas banderas independentismas gallegas, bastantes más que catalanas o vascas. Supongo que no será indicativo de nada pero no me extrañaría que a la larga encontremos en el 2016 un cambio de paradigma en su nacionalismo.

-Los Hives son el único grupo de rock (sin aditivos, los Hives son, indudablemente, un grupo de rock) actual que me gusta. Escuché su disco Lex Hives un número suficiente de veces como para considerarlo una especie de manta de seguridad. Están absolutamente comprometidos en el escenario y, sinceramente, comparar cualquier otro directo con el suyo me parece un poco injusto.

-Steve Aoki puta mierda

domingo, 29 de mayo de 2016

a propósito de Gran Fuerza



De repente, sin previo aviso y sin ninguna clase de hype, Gran fuerza, el segundo disco de Astrud, está en Spotify. Publicado en 2001 por Virgin/Chewaka, producido por los propios Astrud (esto es, Manolo y Genís, santos patrones del indiepop español) y grabado en los estudios de Austrohúngaro, llevaba pseudodesaparecido muchos años; descatalogado por las vías de distribución tradicional, incompleto en Youtube y, por supuesto, ausente en Spotify. Podías intuir el contenido del disco a través de diversas pistas: las canciones versionadas en su álbum recopilatorio Lo nuevo, su actuación en el programa A solas o las caras be que aparecen en el disco de rarezas Algo cambió, pero escuchar ahora Gran fuerza tal y como se concibió sigue siendo sorprendente.

Todavía me quedan semanas de Gran fuerza pero de momento supone un puente lógico y coherente entre la música de discoteca para estudiantes de humanidades más bien tristes de Mi fracaso personal y la mímesis de los Magnetic Fields en Performance, tiene al menos una gran canción a la que era completamente ajeno (Somos el uno para el otro) y ha conseguido que La boda, antes una canción graciosa y poco más para mí, se convierta en algo interesantísimo: una canción sobre el pánico al compromiso ajeno diseñada para ser bailada en el convite de una boda (algo que se pierde en las versiones acústicas).

A decir verdad, no era un disco tan ignoto, podía comprarlo por doce euros de segunda mano, un precio bastante bajo para el afán completista de un loco de Astrud como yo, pero ahora, a toro pasado, supongo que simplemente me fascinaba la idea de un producto cultural no disponible al alcance de mi mano. La atracción que les suponía a nuestros antepasados (desde mis padres hasta, yo qué sé, Da Vinci) las obras inconclusas -el Réquiem de Mozart, el busto de Nefertiti o Tiempo de destrucción- como símbolo de lo que podría haber sido pero no pudo ser por la fatalidad de la muerte, la guerra o el desinterés ha sido sustituido por la obsesión por las obras que existen, están ahí y, sin embargo, no podemos aprehender.

Parece increíble que con la enormidad de Internet, la eficacia de los motores de búsqueda y un mundo entero de gente dispuesta a llenar todo esto de contenidos de calidad sigamos sin poder ver determinadas películas o escuchar determinadas músicas. Para mí esos contenidos podrían haberse calcinado en algún incendio terrible, es como si ya no existieran.

jueves, 12 de mayo de 2016

a propósito de Papa Razzi and the Photogs


Una de las cosas más maravillosas de la vida en el 2016 es la disposición de casi todo el mundo (y es una cifra que no para de aumentar) a Internet. Otra de las mejores cosas es que en ese grupo de personas se incluyan tantísimos dementes. Hace un par de años descubrí de casualidad, buscando en Spotify una playlist de Open Culture que incluía las canciones de las películas de Wes Anderson, llegué a una canción llamada My Song About Wes Anderson, incluida en el álbum Finally! A Bunch of Songs About Movie Directors de una misteriosa banda llamada Papa Razzi and the Photogs.

Finally! A Bunch of Songs About Movie Directors es un disco de ochenta y tres canciones dedicadas a distintos directores de cine de las cuales solo cinco (Nolan, Fincher, Garry Marshall, Apatow y Woody Allen) superan los dos minutos. En ellas podemos apreciar a un hombre con un particular estilo para cantar y un piano. Investigando un poco la página de Spotify de Papa Razzi se descubren decenas de discos de alrededor de las ochenta canciones sobre personas famosas (en 2014 sacó un disco llamado U.S. Senators), pero esto es solo el principio. El hombre detrás de Papa Razzi and the Photogs es Matt Farley y en su web presume de haber escrito más de dieciocho mil canciones. Otros seudónimos que ha adoptado a lo largo de su carrera musical incluyen The Hungry Food Band (con canciones sobre comida), The Singing Animal Lover (sobre animales), The Guy Who Sings Your Name Over and Over, The Odd Guy Who Sings About Poop, Puke and Pee, The Paranormal Song Warrior y un largo etcétera. Además, ha dirigido varios largometrajes que aún no he podido disfrutar, muchos de los cuales pueden verse en Youtube.

Está claro que Matt Farley es una persona extremadamente creativa pero también es un interesante hombre de negocios. Su método de escribir canciones sobre absolutamente todo parte, al parecer, del hecho de que la gente busca cosas que le gustan en iTunes; si estás dispuesto a comprar una canción sobre algún interés tuyo, lo más probable es que Farley haya escrito sobre ello. El año pasado estableció el tres de junio (su cumpleaños) como el día oficial de Motern Media (su empresa) y sugiere celebrarlo escuchando una playlist de seis horas con sus doscientas mejores canciones. Cada vez que alguien escucha la lista entera él gana un dólar y el año pasado completaron el reto trescientas cincuenta personas.

Afirma que si para 2018 (cuando haya escrito veinte mil canciones) no ha conseguido "serious money" abandonará la música pero pese a su juventud habrá dejado un legado mucho mayor y más interesante que lo que podremos hacer cualquiera de nosotros.


domingo, 8 de mayo de 2016

a propósito del SOS 4.8 2016



1. YO FUI UN VOLUNTARIO POSADOLESCENTE



Ya que la organización del SOS no consideró Movidas un medio lo suficiente apto como para concederme una acreditación de prensa que me permitiese asistir de forma "gratuita" al festival (como si este tiempo que dedico a redactar la crónica no costase dinero), decidí presentarme como voluntario a través de la Universidad de Murcia a cambio de una pulserita rosa bastante más bonita que la del abono convencional, una camiseta rosa con un "VOLUNTARIO" (cambiado por "VOLUNTARIⒶ" por unas cuantas voluntarias de tendencias, intuyo, anarquistas y/o feministas) blanco en el pecho que todavía no sé si es lícito usar en mi vida cotidiana (se agradece la opinión vía comentario en el blog o conversación más o menos tradicional), unas gafas de sol de Estrella Levante de montura plástica imitando el color de la madera, una bolsa de tela promocional de ecoembes y un par de bocatas bastante sosos (y quince horas de trabajo).

Dado todo el tiempo que pasé con mi labor de voluntario, quizás debería fingir que fue una fiesta, me lo pasé genial y recomiendo a todo el mundo que siga mis pasos cuando le sea posible, pero tengo prohibido mentir en este blog. El trabajo es una lacra y espero que de aquí a diez años haya sido erradicado por completo y si no ha sido una experiencia desagradable ha sido por lo reconfortante que puede resultar ser incompetente

Mi primera jornada consistió en colocar pulseras a la gente. Desde ahí saboteé como pude a la organización a través de abonos lo suficientemente sueltos como para pasarlos a otros seres humanos sin excesiva dificultad y consejos más bien inútiles sobre esconder comida y bebida. Una señora mayor que fumaba un cigarro electrónico se puso a ligar conmigo (yo me dejé querer, obviamente, estaba aburrido), me dieron besos un montón de hombres borrachos, convencí a mis superiores de que tenía un tabaquismo extremo para escaquearme de vez en cuando con la excusa de tener que saciarlo y oí a una chica decir, sin un ápice de ironía, "la que he liao, pollito". Me colocaron al lado de un estudiante de derecho de intereses más bien metaleros bastante simpático que me ofreció un puesto de bajista en su grupo (seguiremos informando) y, según mis cálculos rudimentarios, coloqué una pulsera cada cinco minutos. La segunda fue más interesante, se basó en colocar pegatinas en contenedores, entregar bolsas de basura a las carpas donde sirven bebidas, observar fijamente a Blonde Redhead mientras ensayaban y quejarme mucho, junto a mi querida compañera estudiante de turismo, de todo lo que habíamos tenido que trabajar y lo tarde que nos hacían salir.

Mi conclusión personal es que si tenéis dinero no hagáis el gilipollas como yo y compraos la entrada y disfrutad de 48 horas de música, arte y sostenibilidad de la forma más sana que podáis. Si no os apetece el gasto, el voluntariado es una alternativa guay. Yo soy, con diferencia, la persona que peor se lo pasó de todas con las que hablé y hasta a mí, tan vago y tan mustio, me pareció una experiencia interesante.

2. BREVÍSIMAS RESEÑAS DE DETERMINADOS CONCIERTOS




Belize 
No había escuchado su música antes ni tengo mucho interés en hacerlo después pero me pareció bastante divertida su actuación. Contaron con el factor "concierto de día", que a mí me parece terriblemente estético. Una desconocida me dijo más adelante que me parezco al cantante así que se llevan el premio ~movidas~ al grupo más guapo del festival.

CHVRCHES
Amo con todo mi corazón su primer disco y creo que no han conseguido el éxito que merecen a nivel popular. Para mí, en un mundo en el que las cosas fueran bien, varias canciones suyas serían tan conocidas como Kids de MGMT u otros hitos del tecnopop alternativo. Los tres miembros llenaron un escenario en el que cabe toda la población andorrana y mi única queja es que me di cuenta de que sus canciones son mucho menos bailables de lo que me parecían en mi cabeza. ¡La culpa es mía!

Matt and Kim
Su compromiso con divertir a la gente y alejarse de los códigos más estrictos del indie sampleando y versionando grandes éxitos de la música de baile contemporánea es admirable. Hay que amar a los grupos de dos personas.

Addictive TV
Está guay para el desfase, no sé si hacen otra cosa aparte de venir al SOS. (Recomiendo echarle un ojo a sus vídeos de Youtube porque es bastante interesante)

The Suicide of Western Culture
El momento más combativo de todo el festival, dos tíos haciendo ruidos sin parar con un montaje de vídeo de temática guerracivilista. Me da la impresión de que esta gente comparte mi ideología de que el noise es el camino más corto al misticismo y su concierto se me hizo extremadamente corto.

Blonde Redhead
Decepcionante.

Amaral
Un gran concierto por parte de gente muy profesional y muy talentosa que a mí, en general, me da un poco igual.

Triángulo de Amor Bizarro
Este grupo es la razón por la que soy incapaz de meterme con los grupos de fans de Gemeliers o similares. Su discografía, llena de imágenes y texturas que resuenan de forma muy intensa en mí por razones mutables ("llevar navaja siempre es conveniente" me recuerda a cuando vivía en Madrid y guardaba siempre una navaja porque mi padre me lo había recomendado así, El fantasma de la transición es, simplemente, la canción que mejor ha entendido cómo es mi persona en momentos determinados de mi vida) representa para mí la abstracción y la Verdad que, intuyo, poseen determinados textos religiosos para otras personas y, aunque su setlist estuviese empeñada en tocar algunas de mis canciones menos favoritas del último disco, su directo es, como mínimo, igual de potente, salvaje y sensible que el de hace dos años, la última vez que vinieron por aquí. De verdad que no sé cuánto tiempo hacía que no estaba tan bien en un sitio.

lunes, 4 de abril de 2016

a propósito de las películas de Daft Punk


(La trama de las dos películas de ficción en las que han participado activamente Daft Punk y que se discuten aquí es mínima y casi prescindible, no creo que mis spoilers afecten mucho al disfrute de ellas pero haberlos haylos y en gran cantidad)

Daft Punk son Guy-Manuel de Homem-Cristo y Thomas Bangalter, amigos del instituto que en 1993 empezaron a hacer techno. Son uno de los grupos más exitosos de nuestro tiempo, imprescindibles en la celebración del house francés y en la deriva de lo indie y lo alternativo desde el rock hacia la música de baile. Tras varios años de pseudoscuridad en el aspecto personal, en el 2001 finalmente adoptaron la caracterización de robots y, como J.D. Salinger o Terrence Malick antes que ellos, se apartaron de la vida pública, siendo plenamente conscientes, entiendo, de las contradicciones que conlleva intentar pasar desapercibido o que la gente se centre exclusivamente en la música cuando vas con una máscara metálica (lo que los situacionistas comentaban con lo del espectáculo del rechazo y todas esas movidas).


Como método de liberar sus pretensiones artísticas más allá de la música, en 2003 estrenaron Interestella 5555: The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem (disponible en youtube) como complemento a su ultra-superventas disco Discovery. Interestella es una película de anime (coproducción francojaponesa) producida por Toei Animation (al parecer un estudio bastante mítico, yo de esto sé bastante poco) dirigida por un tal Kazuhisa Takenouchi y escrita por Daft Punk y Cédric Hervert (colaborador recurrente del grupo). Trata sobre un grupo alienígena que lo peta muchísimo con un temazo como One More Time, lo que les lleva inevitablemente a ser secuestrados por un pérfido mánager que les implanta dispositivos de control mental y los somete a diversos procedimientos para que parezcan humanos. La banda (The Crescendolls) es explotada salvajemente hasta que un antiguo fan les libera del control mental y consiguen regresar a su hogar. El subtexto es bastante obvio y la película no deja de ser una serie de videoclips unidos por una trama (no hay diálogos y apenas aparecen algunos efectos sonoros externos al disco) pero plantea algunas ideas divertidas (todos los músicos célebres de nuestra Historia provienen del espacio exterior) y su animación retro es bastante encantadora. Su disfrute depende en gran medida, por tanto, de lo que te gusten Daft Punk y su Discovery, si es posible que exista alguien que no lo flipe con Harder, Better, Faster, Stronger o Digital Love.


Mucho más interesante es su segunda incursión en el cine de ficción, Daft Punk's Electroma (también disponible en youtube, en una versión con buena calidad y otra que parece ripeada de un VHS, es decir, mucho más "fea" pero con una textura bastante guay que le pega bastante [por mí que metan en la cárcel o maten a todos los que suben películas a Internet, eh]), esta vez dirigida por ellos, estrenada en el Festival de Cannes de 2006. El proyecto nace como una sucesión de videoclips para su disco Human After All pero en la película final no aparece ninguna canción del grupo. En Electroma Daft Punk, no interpretados por ellos mismos sino por dos actores con sus ropas, vagan por un mundo de robots y, como en Interestella, se someten a unos procedimientos para aparentar ser  humanos (en una escena magistral y aterradora con un claroscuro potentísimo), fracasando estrepitosamente en el intento y siendo expulsados del pueblo en el que estaban. Tras ello empiezan a caminar por el desierto y, al cabo de un rato, el robot Thomas Banglater pide (o algo así) a su compañero que lo desconecte, explotando de forma espectacular. Al tiempo el robot Guy-Manuel de Homem-Cristo intenta desconectarse a sí mismo después de un conflicto interno expresado sin palabras a través de saltos de eje (es decir, solo hay un robot pero el encuadre hace parecer que hay dos robots iguales mirándose el uno al otro) pero le resulta imposible, por lo que rompe su máscara y utiliza un fragmento de cristal para prenderse fuego. La película no contiene diálogos y está dentro del rollo experimental del Elephant de Alan Clarke o las películas de andar de Gus Van Sant; se resiste a gustar pero puede ofrecer grandes satisfacciones a los amantes del cine contemplativo o los que gusten de ver robots antropomórfos por las arenas californianas.

El discurso de Daft Punk cambia en tres años de a) "somos algo mucho más mágico e interesante que humanos y debemos escapar de ese calificativo" a b) "todos somos robots y nuestro objetivo último es conseguir acercarnos lo más posible a lo humano". El pesimismo del grupo también puede verse en el cambio de los hits synth-pop del Discovery a las canciones mucho más oscuras del Human After All (como Technologic o Robot Rock) y a mí, personalmente, me da bastante mal rollo.

sábado, 5 de marzo de 2016

a propósito de untitled unmastered.


Lleva muchísimos años siendo enormemente popular, pero ya podemos decir de forma oficial que el rap ha dejado de ser un nicho de público. Los cinco discos más escuchados en Spotify el año pasado en Estados Unidos fueron, en orden, obra de Drake, The Weeknd, Fetty Wap, Big Sean y Rae Sremmurd; el verano pasado vimos en los principales festivales españoles a muchos miembros de Odd Future, Yung Lean y los sadboys, Public Enemy (estos de nuevos tienen poco pero bueno), Run the Jewels, Asap Rocky, PXXR GVNG, etcétera. Quiero decir con esto que no hay que estar especialmente metido en el rollo para conocer a Kendrick Lamar (sobre todo después de los doscientos grammys o así que se llevó su To Pimp a Butterfly en la última edición) o saber que ha sacado un nuevo disco de canciones inéditas más o menos precedido sus apariciones en la tele USA llamado, ejem, untitled unmastered.

untitled unmastered. me ha gustado mucho, es decididamente más experimental que su trabajo normal, algo bastante lógico si tenemos en cuenta que Lamar ha decidido no incluir ninguna de estas canciones en algún disco "de verdad". A ratos su música se acerca a las líneas de bajo del funk metal noventero, a un jazz complejísimo que alguien como yo jamás oiría si no estuviese asociado al rapero de moda o a una especie de música easy-listening para ascensores de inspiración más o menos kitsch (un terreno bastante explorado por Tyler, the Creator). No hay ningún King Kunta, claro, pero queda bastante claro que la dirección de esto es perpendicular a la idea del hit y desde el primer minuto se entiende el juego. 

Hay mucha postura aquí, por supuesto. Si hacemos caso al título de las canciones aquí tenemos temas que datan desde el lejanísimo dos mil trece y os juro que no cuesta tanto ponerle un nombre de verdad a una canción. Desde luego tampoco es muy difícil conseguir un diseño sugerente más allá de un minimalismo que está ya casi pasado de moda para la portada o siquiera molestarse en poner mayúsculas. La idea a transmitir es clara: esto viene directamente desde una carpeta de su ordenador hasta nosotros, Kendrick Lamar apenas ha pensado esto y seguramente si tenemos un engendro como este en las tiendas es por culpa de un pérfido empresario blanco que quiere capitalizar la gallina de los huevos de oro.

Solo que esto no es así, claro. A día de hoy, cuando Kanye West ha discutido largo y tendido sobre cada aspecto posible de su aún sin edición física The Life of Pablo -derrumbándose varias veces por el camino- en cientos de twits que representan en gran medida lo mejor que me ha pasado este año, no decir nada es decir muchísimo. Dos mensajes en su cuenta de twitter y la promesa de un disco en el que las canciones no están ni arregladas para lucir, directamente desde el cajón de "posibles" hasta tu plataforma de escucha predilecta en tiempos de ochenta productores por disco y publicidad más allá de lo molesto en Spotify es algo más una especie de juego de mercadotecnia basado en la psicología inversa; en manos de una de las grandes estrellas de la música actual es un movimiento casi revolucionario.