domingo, 26 de junio de 2016

las movidas del cine: a propósito de Elephant (1988)


Las movidas del cine es una ¿sección? en la que hablo de cine a través de una crítica breve, más bien superficial y alejada del tono sesudo de las entradas habituales. El objetivo es más recomendar películas chulas que creo que no son muy conocidas que hacerme el listo.

Un problema al que se ha enfrentado el cine casi desde su nacimiento ha sido el escapar de su supuesta condición de arte de la amalgama, es decir, huir de las influencias de pintura, fotografía, música... pero, especialmente, de la literatura y el teatro, para llegar a un hipotético e ideal "cine puro". Las Notas sobre el cinematógrafo de Robert Bresson (y sus propias películas), las infinitas corrientes de cine experimental o las personalidades más interesantes del cine mudo como Dreyer o Buster Keaton han intentado alcanzar esa idea de una cinematografía con empaque artístico propio, una cuestión algo pasada de moda ya que los prejuicios académicos hacia medios populares han pasado a los cómics, la televisión o los videojuegos (donde el debate sigue bastante vigente), a día de hoy casi todo el mundo consideraría el cine como un arte de pleno derecho.

Elephant (no confundir con la Elephant de 2003 dirigida por Gus Van Sant, con la que tiene mucho que ver) es un gran ejemplo de cómo una película con una narración mínima puede conseguir afectar profundamente al espectador. La película consiste en una serie de escenas aparentemente inconexas (no se repiten personajes ni localizaciones) en las que alguien encuentra a alguien y le asesina, a veces hay más de un asesino y a veces hay más de una víctima, pero el esquema general es ese. No sabemos nada de víctimas ni de verdugos, apenas hay un diálogo (bastante mínimo y bastante banal) y la cámara siempre nos mantiene relativamente alejados de lo que está pasando a través de preciosos planos secuencia con steadicam. Rodada en Irlanda del Norte en 1988 y estrenada en su división de la BBC, no hace falta hilar muy fino para entender que probablemente su director, Alan Clarke, pretendía hablarnos del IRA, el conflicto irlandés, etcétera, pero creo que la película llega a tratar temas mucho más universales y profundos.

Pese a que podría definirse simplemente como una sucesión de escenas violentas, es imposible ver los cuarenta y pocos minutos que dura la película y no sentir miedo y desolación. Elephant no nos habla de un grupo terrorista, nos habla de personas que matan a otras personas casi de forma mecánica, sin sentir placer ni asco. Elephant trata de una guerra de hombres siendo lobos para el hombre que no tiene pinta de acabar pronto y cómo en cualquier momento te puede llegar la hora de la forma más absurda e inesperada.

(está en youtube por partes y es bastante fácil de descargar, como he dicho, se entiende perfectamente sin subtítulos, esencialmente porque nadie habla)

miércoles, 8 de junio de 2016

a propósito de Los asesinatos de la luna de miel


Raymond Fernandez y Martha Beck se conocieron y se enamoraron en 1947 a través de anuncios de periódico destinados a sanar los corazones solitarios. Precisamente a través de estos anuncios era como Raymond Fernandez se ganaba la vida, conociendo a mujeres mayores a las que robaría todo su dinero al poco tiempo. Tras conocer a Martha (y debido a los celos que provocaban en esta el estilo de vida de su pareja), viajaron juntos a través del país haciéndola pasar por su hermana, dándole cierto aire de respetabilidad ante una, posiblemente, escéptica anciana pudiente. En algún momento la cosa se torció y Fernandez y Beck pasaron de la estafa al asesinato: veinte mujeres murieron en sus manos entre 1947 y 1949. El uno de marzo de este año fueron arrestados y, tras una cobertura mediática casi sin precedentes (y que hacía especial hincapié en la obesidad de Martha mediante una caricaturización grotesca contra la que la propia Martha protestó en repetidas ocasiones) fueron ejecutados en la prisión de Sing Sing el ocho de marzo de 1951. ¿Sus últimas palabras? Raymond Fernandez: "Quiero gritarlo en alto, ¡amo a Martha! ¿Qué sabe el público sobre el amor?"; Martha Beck: "¿Qué importa de quién es la culpa? Mi historia es una historia de amor, pero solo los torturados por el amor pueden entender lo que digo [...] estar encerrada en el corredor de la muerte solo ha reforzado mis sentimientos por Raymond".

Su historia fue recogida en Los asesinatos de la luna de miel, primera y única película de Leonard Kastle, que dedicó el resto de su vida a escribir y dirigir óperas. La película mantuvo un estatus de semioscuridad hasta su aparición en DVD a principios de este siglo a pesar de que François Truffaut la calificó como su película americana favorita. Los asesinatos de la luna de miel, a pesar de ser casi naturalista en su obsesión por ser rodada en las localizaciones reales, se toma numerosas licencias con el material original, destacaré dos: en esta película Martha Beck no tiene (o no se hace ninguna referencia a) ningún hijo bastardo y vive con su madre (en la vida real, Beck huyó de su casa en la adolescencia, después de que su hermano abusase sexualmente de ella y su madre la hiciese responsable [según su testimonio, claro]) y, más importante, es Martha Beck la que decide entregarse a la policía tras conocer que Fernandez le había sido infiel. Estas dos modificaciones (hay otras muchas de carácter más inocuo, por ejemplo, la decisión de ambientar la película en la "actualidad", finales de los sesenta, en lugar de los últimos años de los cuarenta, probablemente por razones económicas más que estilísticas) vienen a reforzar el trasfondo de historia de amor torturado, en palabras de Beck. Si la protagonista vive con su madre y no tiene hijos, es más fácil para nosotros pensar que es una mujer que nunca ha conocido el amor, una auténtica "corazón solitario" como la llamaron los periódicos de la época, y si condena a su novio y a ella misma a la pena de muerte tras una decepción con Raymond no cabe ninguna duda de que lo que hay en su corazón es, bueno, amor. Torturado, tóxico, por emplear la terminología actual, pero, definitivamente, amor.

Me parece muy interesante la obsesión que tenemos como cultura con las historias sobre parejas criminales y los pocos análisis críticos a las que han sido sometidas en estos tiempos de revisión del amor romántico en su sentido más tradicional. Existen, estoy seguro, cientos de ejemplos: Bonnie y Clyde, Malas tierras, Asesinos natos... por no hablar de la cantidad de historias reales que han retroalimentado esta tradición narrativa (con los propios Bonnie y Clyde, diría, como precursores, al menos a un nivel de fama). Supongo que lo que todos buscamos en este mundo es alguien con quien compartir los más íntimos secretos y con quien recorrer todo Estados Unidos asesinando incautos.

lunes, 6 de junio de 2016

a propósito de la representación


Existe un dicho dentro del mundo esotérico anglosajón más académico (el hermetismo, la alquimia, el neopaganismo de carácter feminista... tradiciones más bien alejadas de un "ocultismo popular" totalmente desconocido para mí): "as above so below", traducible como "igual arriba que abajo", aunque yo siempre establezco el paralelismo bíblico con "así en la tierra como en los cielos". Significa, a grandes rasgos, que cualquier cosa que pase a mínima escala tiene equivalencias gigantescas. La ciencia parece indicar que los átomos y las galaxias están basadas en las mismas leyes (de forma que explicaría una hipotética teoría del todo o teoría del campo unificado), que la música de las supercuerdas es igual que la de las constelaciones. Los ocultistas, por supuesto, no se refieren a física moderna sino a la clase de efectos que tiene la práctica mágica: cualquier alteración de nuestra "normalidad" del universo tiene consecuencias máximas (es fácil acordarse de la famosa teorías del caos si quisiésemos reincidir en la idea algo pueril de la relación entre las revelaciones del pensamiento mágico y las consideraciones de la ciencia moderna).

Esta idea, supuestamente pronuncidada por Hermes Trismegisto alrededor del tercer siglo antes de Cristo, ha sido profundamente asimilada por la cultura. Desde el camino como vida y el prado como Virgen María de Berceo hasta la comunidad de Aquí no hay quien viva como imagen de España (o Los Simpson como nuestros últimos treinta años de historia), ha habido cientos de artistas que han tratado de representar lo máximo a través de lo mínimo. Podríamos hablar de que el éxito de toda la ficción (o incluso todo el arte) se basa en conseguir reacciones universales a través de elementos particulares.

Para mí, que tiendo a valorar las ideas más por su interés que por su coherencia (seguramente porque saber de cosas es mucho más difícil que ser entretenido por ellas), ha sido muy interesante llegar a estas ideas, muy relacionadas con otras que me han influido tanto (para bien o mal) del neoplatonismo cristiano. Llevo años buscando significados más allá de lo inmediato en dibujos animados o cajas de cereales, este blog es, en gran parte, una recopilación de algunas de las reflexiones más significativas. Lo recomiendo, está bastante diver.