jueves, 11 de agosto de 2016

a propósito de Famous



I feel like me and Taylor might still have sex
Why? I made that bitch famous
(Siento que Taylor y yo todavía podríamos tener sexo
¿Por qué? Hice a esa zorra famosa)
Kanye West

En el 2009, y aquí estoy hablando para alguien que no tiene ni idea de lo que ha pasado en el Pop desde entonces, Taylor Swift, la superestrella del country de diecinueve años que empezaba a trasladarse a terrenos más comerciales, recibió un premio de la MTV al mejor videoclip de una artista femenina por su canción You Belong With Me. Cuando nuestra joven estrella fue a recoger su esperado premio todo el mundo podía sentir su alegría, su esperanza, pero entonces apareció el villano de la historia, Kanye West, el célebre rapero, que subió al escenario, e interrumpió a Swift porque de alguna manera necesitaba decir al mundo que el mejor videoclip de una artista femenina de ese año era, indudablemente, Single Ladies (Put a Ring on It), de Beyoncé, una idea que creo que, siete años después, podemos compartir todos (de hecho no se me ocurre ningún videoclip más icónico que ese en los últimos años). No era la primera vez que Kanye West hacía algo por el estilo, en 2006 ya se subió al escenario a protestar porque le habían dado el premio a mejor vídeo a Justice y Simian y no a él y en 2005 había aparecido en televisión en una telemaratón para ayudar a las víctimas del Huracán Katrina dando un discurso (aparentemente) improvisado sobre el racismo que rodeaba a toda la situación, culminando con el ya clásico "George Bush doesn't care about black people", que el expresidente llegó a considerar el punto más bajo de su mandato. Pero esto, arruinar el momento más especial de una pobre e inocente chica, fue demasiado. Kanye West se convirtió en el principal enemigo de Estados Unidos, llevando hasta al presidente Obama a llamarlo "jackass" (algo así como "gilipollas").


Con el tiempo, todo esto se calmó, Kanye realizó varias medias disculpas por Internet, publicó un par de discos que lo colocaron en lo más alto de la música para la generalidad de la crítica y Taylor Swift acabó dominando casi literalmente el pop mainstream de la década. Para 2015 todo esto ya se había convertido en una broma más y se les llega a ver juntos por la calle, se habla de una colaboración en el próximo disco de Taylor, pero... Kanye West publica su disco The Life of Pablo, que incluye una canción llamada Famous en la que insinúa que podría mantener relaciones sexuales con Taylor Swift porque, bueno, al fin y al cabo hizo a esa zorra famosa. La polémica es instantánea, los abogados de Swift demandan que se retire inmediatamente la canción, Kanye dice que ella lo sabía perfectamente, que mantuvieron una conversación de una hora por teléfono y que dio su aprobación, ella dice que es completamente falso, Kim Kardashian (la mujer de Kanye West) saca un vídeo en el que aparecen manteniendo esa misma conversación por teléfono...

En verano Kanye West saca el vídeo de la canción Famous, estaba claro que después de todo su declaración al respecto iba a tener que ser en forma de videoclip. En él aparecen réplicas sintéticas desnudas de varios famosos (más o menos relacionados con el cantante) durmiendo desnudas en una cama inmensa. Los famosos son, de izquierda a derecha, George Bush, Donald Trump (representación de lo que Kanye quiere combatir en su hipotética candidatura a presidente de los Estados Unidos en el 2020), Anna Wintour (editora de Vogue, realizó la polémica calificación de "migrant chic" sobre la colección de moda de Kanye West), Rihanna (que realiza una colaboración cantando en Famous), Chris Brown (también colaborador en el disco, mantuvo una relación con Rihanna bastante complicada, incluyendo violencia de género, que impactó a Occidente y, desde luego, me impactó a mí [hablé del tema en, al menos, tres redacciones en el instituto]), Taylor Swift, el propio Kanye West y su mujer Kim Kardashian West, Ray J (el rapero que protagonizó la cinta sexual que elevó la popularidad de Kim Kardashian [sin su consentimiento, es importante aclararlo]), Amber Rose (exprometida de Kanye y objeto de muchísimas de sus canciones, para bien y, sobre todo, para mal), Caitlyn Jenner (antiguamente conocida como Bruce Jenner, medallista olímpico y padrastro de Kim Kardashian, en el último año se reveló como mujer trans) y Bill Cosby (célebre cómico que actualmente está siendo investigado por abuso sexual a muchísimas mujeres, Kanye West proclamó su inocencia vía twitter).

El vídeo dura diez minutos (la canción, 3 minutos 16 segundos) y está formado casi esencialmente por imágenes con textura de cinta de seguridad o cámara casera antigua de ese dormitorio hipotético en el que están nuestros protagonistas, mostrando sin pudor la desnudez de estas celebridades tan de cerca que por momentos llega a la abstracción. A los dos minutos veinticinco segundos la música se para (justo después de "We never gonna die") y el vídeo pasa de ser una broma de mal gusto a ser algo realmente desagradable. De repente estamos espiando a unas personas (que está claro que no terminan de ser personas) mientras duermen. A los seis minutos y medio aparece en pantalla SPECIAL THANKS / BILL COSBY / CAITLYN JENNER / ... / FOR BEING FAMOUS. En ese momento vuelve la música y la cámara pasa a ser HD, realizando un zoom out desde la cara de Kanye hasta abarcar toda la cama, cuando termina Kanye despierta, mira a cámara y la imagen pasa a una puesta de sol (al mismo tiempo que comienza la canción Father Strecht My Hands Pt. 1).

No veo mucho sentido en intentar esconderlo: Kanye West me parece uno de los artistas más importantes de nuestro tiempo. Su figura pública es inseparable de su faceta musical o artística de tal manera que hasta sus apariciones parecen formar parte de una compleja performance (sobre todo esto se extiende FILM CRITIC HULK por si a alguien le interesa leer un ratillo). La fama ha sido siempre su tema predilecto y parece que en Famous (mucho más en el vídeo que en la canción) expresa definitivamente su tesis: la fama es un juego, una representación falsaria y más un entretenimiento que otra cosa, si bien un entretenimiento que puede atrapar a los que se ven involucrados en él (parece que West piensa que él es el único despierto, el único capaz de entender lo que está pasando). Da igual que los famosos se peleen, se golpeen, se casen o se sometan a operaciones de cambio de sexo porque al final todos forman parte de lo mismo. Al final todos vuelven a casa a dormir juntos en la misma cama. 

Taylor Swift había ganado un premio de la MTV al mejor videoclip. PREGUNTA: ¿Quién podría considerar que en ese momento no era famosa todavía? RESPUESTA: Un famoso.


martes, 9 de agosto de 2016

a propósito del Arenal Sound 2016


(Vale, este festival duró como una semana y paso de redactar algo especialmente complicado así que propongo una recopilación de apuntes más o menos inconexos, en gran parte recogidos literalmente de notas que escribí en mi móvil durante el festival. Estoy convencido de que el Indie y los Festivales son dos temas muy interesantes y muy dignos de recibir el tratamiento de este blog pero cada cosa a su tiempo)

-El Arenal Sound es, con diferencia, el más orientado a los jóvenes de toda la primera división de festivales de verano. Hay que respetar mucho eso y apuntar que no me guste el cartel dice muchísimo más de mí y mi ranciedad que de los organizadores y el público masivo.

-Ligera decepción con El Último Vecino, es la cuarta vez que los veo en cosa de año y cuarto así que tampoco es para tanto. No tuvieron un día especialmente brillante.

-No entiendo a los grupos: Taburete, Pol, Izal. No entiendo ni a los miembros ni a los fans. Hay misterios divertidos pero este no es uno de ellos. 

-No creo que debiéramos permitir reuniones de más de cinco hombres heterosexuales si algún día queremos derribar el patriarcado.

-Perro son graciosos de una manera muy poco graciosa, como si fueses su colega y te ríes porque les conoces pero si vieses a un desconocido diciendo sus tonterías pensarías que es tonto. Además me gusta cómo tocan.

-No tengo nada que decir de Love of Lesbian, disfrutadlos si podéis (esta vez no me dieron ganas de asesinar al cantante, punto para ellos)

-Los Kaisier Chiefs entienden que, a pesar de tener mínimo dos o tres himnos, nunca serán un gran grupo y han decidido pasárselo bien e intentar que nosotros hagamos lo mismo. Bien.

-Completamente a favor de la omnipresente moda de las trenzas. Completamente a favor de las decisiones estéticas de las que uno se arrepiente al cabo del tiempo.

-Fangoria es el único grupo por aquí capaz de mezclar la estética del pop más mainstream y de mantener la idea de diva de Alaska al mismo tiempo que hacen algo parecido a una experimentación sonora. Su mix de canciones de temática bailonga con, entre otras, Bailando (Astrud), Toro (El Columpio Asesino) y Yo quiero bailar (Sonia y Selena) fue una de las cosas más bonitas del festival.

-Cristal Fighters molaron (desde luego mucho más de lo que molan en estudio) pero sobre todo lo interesante fue ver las caras interrogantes de espectadores incautos.

-Nunca había visto de forma seria una sesión de música electrónica y hay algo bellísimo en estar cansado y seguir bailando (no sé si es muy cutre relacionarlo con la vía purgativa de la mística, como intentar relacionar algo propio de una gran elevación espiritual con algo no tan propio de ella, pero en mi cabeza se produce esa conexión), de forma que hasta me parece trampa usar drogas, por muy fundamental que sea la utilización de químicos en la experiencia rave. Dejar de ser uno mismo para ser solo un elemento de una gigantesca masa también es una experiencia bellísima.

-Borgore insistió en pinchar canciones de la época en la que yo empecé a ir a discotecas y tal y, a pesar de que entonces las odiaba (sobre todo la obsesión de la electrónica con "romper", creo que ahora ya está más bien pasado de moda) lo pasé genial. La nostalgia es un sentimiento peligroso porque te hace perder el juicio crítico pero bueno, que me lo pasé bien así que a lo mejor la nostalgia merece la pena.

-Foyone ya era la voz más interesante del rap nacional con su mezcla entre predicador de una secta basada en las teorías de conspiración más sensacionalistas y el realismo social más crudo (y las bases de Gharuda sampleando fuertemente los grandes éxitos de la copla) pero la añadidura de su faceta como político ha expandido considerablemente su magnetismo personal. Iba con un batería para rapear solo con bombo y caja y se le olvidaron varias canciones. Mi concierto favorito del festival.

-Two Door Cinema Club eran grandísimos en un estilo muy particular que dominaban a la perfección y han tomado nuevas direcciones, una decisión completamente comprensible pero que, considero, ha sido un error artístico. Fue un muy buen concierto.

-Durante los conciertos la realización audovisual es fantástica, pero en las sesiones electrónicas las cámaras prácticamente se dedicaban a enfocar a chicas guapísimas del público y me da mal rollo pensar que ha debido haber alguna reunión en torno a esa decisión.

-Carlos Sadness está muy guay a pesar de que no puedo dejar de pensar de que su rollo es falsísimo en todos los sentidos, pero bueno, estuvo muy divertido y eso que apenas me sabía una canción y más por oír a mis amigos cantarla que por escucharla. Tocó una versión de Groenlandia de los Zombis y mis camaradas no sabían que era una versión, lo que me dio bastante penita, no porque mis amigos no tengan ni puta idea de música (cosa bastante falsa) sino porque es una gran canción.

-La Gran Pegatina: a veces está bien abrir una ventana a un mundo totalmente ajeno a ti. Disfruté mucho de la segunda mitad del concierto pero nunca más (¡y no pasa nada!)

-Muchas banderas independentismas gallegas, bastantes más que catalanas o vascas. Supongo que no será indicativo de nada pero no me extrañaría que a la larga encontremos en el 2016 un cambio de paradigma en su nacionalismo.

-Los Hives son el único grupo de rock (sin aditivos, los Hives son, indudablemente, un grupo de rock) actual que me gusta. Escuché su disco Lex Hives un número suficiente de veces como para considerarlo una especie de manta de seguridad. Están absolutamente comprometidos en el escenario y, sinceramente, comparar cualquier otro directo con el suyo me parece un poco injusto.

-Steve Aoki puta mierda

martes, 26 de julio de 2016

las movidas del cine: a propósito de Castaway on the Moon (2009)


De los géneros menos valorados, quizás la comedia romántica sea el peor valorado de todos. La obsesión de sus responsables por hacer de las comedias románticas películas que te hagan sentir bien (un bien como el de las canciones de los anuncios o la hamburguesa de un euro del macdonalds, no como uno se siente bien cuando ve Manhattan, una comedia romántica llena de personajes detestables que no pretende hacerte sentir bien en ningún momento) ha llevado a la creación de una fórmula con sus inevitables lugares comunes y con un código moral bastante conservador. En el siglo XXI el género ha intentado renovarse y huir de los convencionalismos a través del retrato de las historias de amor entre personajes outsiders o de mentalidad divergente que no suelen (o solían) protagonizar películas. En los tiempos del individualismo más fuerte, el público ha acudido en masa a ver enamorarse a gente única, desde la subcultura hipster o indie en Alta fidelidad o (500) Días juntos a la gente fea, gorda y deforme de Amor ciego. Sin embargo, esta clase de argumentos ya se han convertido en un cliché más y actualmente si eres arquitecto o músico y te enamoras de la regente de una pastelería puedes tener bien claro que tu realidad no es tal y vives en una comedia romántica.

Castaway on the Moon no es ajena a todos estos tópicos pero, precisamente por ello, es sorprendente lo que se aleja de la sensación de monotonía que suele ofrecer el género. Realizada en Corea del Sur, quizás el país que actualmente mejor combina la calidad con el entretenimiento de masas propio de una cinematografía comercial (soy más bien ignorante en su cine pero es inevitable recomendar dos películas de Bon Joon-ho, Crónica de un asesino en serie y The host), trata de un oficinista deprimido que un día decide suicidarse tirándose de un puente, pero el destino decide arrastrarle a una pequeña isla junto a la ciudad. Su teléfono móvil queda intacto pero no tiene absolutamente a nadie a quien llamar para pedir ayuda así que se queda ahí y comienza una nueva vida a modo de náufrago. Un día es descubierto por una chica agorafóbica a la que le gusta realizar fotografías a través de un telescopio y comienzan a comunicarse por extraños medios.

La trama es bastante previsible (de hecho me he planteado seriamente incluir determinados puntos concretos en este post) pero la humanidad y el surrealismo con el que está tratado crean una película entrañable. Todas las ideas críticas sobre el amor en el sentido tradicional desaparecen cuando ves a estas dos personas curarse mutuamente. No, no es nada especialmente original, pero enamorarse tampoco lo es.

miércoles, 20 de julio de 2016

las movidas del cine: a propósito de The Room (2003)


Existe la idea en la crítica cultural tanto profesional como coloquial (y me temo que le queda mucho para desvanecerse) de que una película puede ser tan mala que acabe siendo buena. Esta clase de justificación de un disfrute más o menos irónico pierde sentido cuando aceptamos que la obra y el autor son entidades separadas. Cervantes escribió el Quijote como una parodia y no como una reflexión metafísica, Kafka pidió a su amigo que quemase sus escritos (inéditos) tras su muerte por vergüenza y Woody Allen piensa que Manhattan es su peor película. Una película nunca puede ser tan mala que es buena, en todo caso será buena por razones distintas a las pretendidas por los autores.

The Room suele considerarse una de las peores películas de la historia. Escrita, dirigida, producida y protagonizada por Tommy Wiseau, trata sobre el triángulo amoroso entre Johnny, Lisa (su prometida) y Mark (amante de esta y mejor amigo de Johnny), intercalado con tramas sobre tráfico de drogas o cáncer de mama que no llevan a ningún sitio claro. La película costó 6 millones de dólares financiados íntegramente por Wiseau (nadie sabe de dónde los sacó) y su turbulenta producción ha sido objeto del libro The Disaster Artist, en el que está basada la película The Masterpiece, dirigida por James Franco. Fue promocionada casi exclusivamente por una valla publicitaria en Hollywood que permaneció ahí durante cinco años con un coste de 5000 dólares al mes. Su éxito fue inexistente durante un tiempo pero pronto labró un pequeño culto que disfrutaba de sesiones con participación del público al estilo de las de The Rocky Horror Picture Show. Varios cómicos famosos celebraron esta rareza absoluta pero los principales valedores de The Room fueron Tim Heidecker y Eric Wareheim (famosos sobre todo por el programa de sketches de Adult Swim Tim and Eric Awesome Show, Great Job!, en el que llegaron a contar con Wiseau en alguna ocasión).


Fue en la extraña sensibilidad cómica de Tim and Eric y Adult Swim, con un humor basado en la incomodidad y en los chistes sin final gracioso o inesperado, donde The Room encontró finalmente la acogida que tiene ahora mismo. "El Ciudadano Kane de las películas malas" era ahora algún tipo de clásico y Tommy Wiseau hasta dijo que su intención era en todo momento la de realizar una comedia negra y no un melodrama romántico (algo a lo que nadie hizo demasiado caso). El caso es que The Room es una película muy divertida para cualquiera dispuesto a reírse de actuaciones terribles o diálogos improbables, pero va mucho más allá. Hay que atesorar The Room porque es una película que no se parece a ninguna otra (a ninguna narrativa, al menos), una película con una concepción del relato completamente ajena a la experiencia humana normal, The Room parece el resultado de un extraterrestre intentando reflejar el drama humano sin tener ni idea de lo que está haciendo, mezclando formatos de vídeo y sin saber cómo contar una historia porque la realidad, al fin y al cabo, no es una historia. The Room es la gran película sobre no entender nada de lo que está pasando.


jueves, 7 de julio de 2016

las movidas del cine: a propósito de Smithereens (1982)


Desde que con unos ocho o nueve años le cogiese el MP3 a mi hermana y me muriese de miedo escuchando Anarchy in the UK de los Sex Pistols, el punk siempre me ha obsesionado. Por alguna razón, probablemente porque mi círculo ha estado tradicionalmente alejado de toda esa corriente, nunca me he definido o intentado definirme como punky, aunque sí que fui anarquista convencido durante gran parte de mi preadolescencia y ha sido prácticamente la única música que he escuchado en varios puntos de mi vida. Me encantan los punkies, más los que son un poco simples y no saben bien qué están haciendo (la mayoría, en realidad) que los que están muy enfadados con Todo, cuando he tenido la oportunidad de relacionarme con alguno siempre ha sido una experiencia bien atesorada en mi corazón, supongo que porque representan el sueño no vivido.

Llegué a Smithereens a través de una lista de películas feministas esenciales y me llamó inmediatamente la atención por tratar de una joven punk en esa Nueva York en ruinas de principios de los ochenta tan fascinante, Richard Hell (miembro de los Television, los Heartbreakers y los Vodoids) sale en ella y eso me hubiese parecido motivo más que suficiente para verla en otro momento de mi vida. En Smithereens, una chica, Wren, peleada con sus padres e intentando conseguir éxito en Nueva York monetizando de alguna manera la escena punk, haciendo un grupo o siendo mánager de algún otro, conoce a un retratista que vive en una furgoneta y que la sigue buscando entablar alguna relación con ella ya que no conoce a nadie en la ciudad (esto suena bastante siniestro pero es un buen tío). Wren sufre la serie de catastróficas desdichas que suelen derivar de la falta de dinero, lo que la lleva a compartir dormitorio (un dormitorio en el interior de una furgoneta en un descampado atestado de prostitutas) con este chico.

Cuando hablas un rato con un punk, no es raro que, de repente, te cuente alguna cosa complicada (o complicada para nuestras ideas burguesas, claro) sin darle demasiada importancia. Smithereens es, a la vez, una especie de comedia romántica sobre la loca vida en el Greenwich Village y una desmitificación bastante fuerte de la fantasía de ser pobre, tonto y estar solo. El tono más bien desenfadado que ha llevado la película durante casi toda su duración contrasta con un tramo final en el que se nos señala que no todo en esa vida es diversión. Hay quien habla de esta clase de moraleja como reaccionaria o capitalista pero yo creo que señalar que el dinero sí importa y que la gente sin techo sufre de verdad no es un mensaje para nada alineado con el Sistema.

Hay muy poca información de esta película en Internet, fue la primera de Susan Seidelman (diría, una de las directoras que más éxito han conseguido) y, según Wikipedia, la primera película independiente norteamericana que se estrenó en Cannes. La protagonista, una actriz realmente encantadora, una persona a la que da gusto ver haciendo cualquier cosa ha salido en un par de cosas más y tampoco estoy muy seguro. Me costó bastante encontrarla en Internet y descargarla, así que he hecho la heroicidad de subirla a Youtube con subtítulos en castellano para facilitar el acceso a las hordas de seguidores de este blog y a algún despistado más.


martes, 5 de julio de 2016

a propósito de las últimas películas de Pixar


Ligerísimos spoilers de Del revés y Buscando a Dory

Supongo que a muchos les molestará la idea de que la concienciación por la salud mental está de moda (igual que el feminismo, por ejemplo, está de moda), supongo que porque habrá gente que considere que la lucha por la desestigmatización de esta clase de cuestiones, tan serias y tan dolorosas, es mucho más que una "moda" o le molestará las connotaciones de "moda" que indican que, en algún momento, se pasará de moda y volveremos a los oscuros días del electroshock, etcétera. No sé, hay perspectivas comprensibles (toda masivización de un fenómeno lleva a la frivolización del mismo, eso diría que es innegable) pero creo que el mismo objetivo del movimiento pasa por la concienciación; no tiene sentido que estés muy enfadado en tu casa si una chavala de quince años a dos pueblos de aquí hace alguna tontería porque no entiende del todo lo que está sintiendo. Si para conseguir intentar entender mejor al prójimo tenemos que pasar por carteles de Mr. Wonderful, pienso que merecerá la pena.

La prueba de que es una idea cada vez más popular es que Pixar, quizás la empresa que mejor ha conectado con el Occidente del siglo XXI, ha dedicado sus dos últimos productos, Del revés y Buscando a Dory, a profundizar en ella (vale, El viaje de Arlo está entre esas dos pero es un proyecto antiguo, en 2011 anunciaron que iba a ser estrenada en 2013 y fue retrasándose desde entonces, no dejemos que los dolorosos avatares de la realidad nos estropeen una teoría más bien pulcra y bonita).

Del revés habla de los conflictos que produce en una preadolescente una mudanza a través de la personificación de cinco emociones básicas. La película ha sido muy criticada por, entre otras cosas, el aspecto que da a la mente humana: en opinión de determinados críticos, simplificar la complejidad emocional ya es, de por sí, un acto de escasa moral. Representarla de forma análoga a la de una fábrica en un producto dirigido a los niños ya es un ejercicio de adoctrinamiento neoliberal. Hablar de la mente (el punto de origen del individuo y de la creatividad) como una gran y compleja empresa (negadora de ambas ideas casi por definición) es (o puede ser) realmente terrorífico. Estas críticas me resultan completamente legítimas, pero creo que rechazar la actitud de Del revés de pleno es un error. Lamentable o afortunadamente, nunca veremos en el cine un ensayo psicológico real, si pretendemos comunicar ideas es necesario ceder en determinados aspectos. Del revés sigue siendo, probablemente, la única película en la que el clímax consiste en la depresión de una niña (algo que es equiparado al derrumbe de una ciudad), la única en la que unos padres no paran de tomar decisiones erróneas sin querer (y sin ser juzgados por ello) y la única que enseña que la felicidad y la tristeza van de la mano SIEMPRE en esta vida (bueno, esto es más típico y ya estaba, como mínimo, en Shut Up and Play the Hits). Nos queda mucho para saber si podemos hablar de un impacto real de esta película en la inteligencia emocional de las generaciones venideras, pero yo estoy seguro de que me hubiese gustado mucho verla con ocho años, seguramente parecido a como me gustó con dieciocho.

Ojalá se me hubiese ocurrido a mí que Buscando a Nemo trata sobre tres discapacitados (Nemo es discapacitado físico, Dory es discapacitada mental y Marlin es discapacitado emocional [no me acuerdo de quién es la idea, casi seguro que de algún crítico norteamericano]). Buscando a Dory se centra, lógicamente, en el personaje más querido de la película original, no tendría sentido hacer una secuela nostálgica ¡trece! años después sobre alguno de los tiburones de los Doce Pasos. Pese a que cuesta ver en la película alguna intención clara, resulta curiosa la cantidad de personajes con problemas que aparecen: la ballena miope, la beluga con una deficiencia psicosomática en su ecolocalizador, el pulpo de siete tentáculos, el ave y el león marino con un probable retraso mental... y cómo todos estos personajes superan las concepciones que han visto sobre ellos por los demás o ellos mismos para lograr objetivos. El aspecto de dependiente de Dory se ve acentuado en base a los flashbacks en los que vemos la preocupación de los padres ante la problemática de su hija. Buscando a Dory es, diría, infinitamente inferior, pero si estás mínimamente concienciado con esta clase de temas o has vivido alguna cuestión remotamente parecida es bastante difícil no emocionarte fuerte con Marlin aprendiendo cómo tratar a su amiga o Dory autoculpándose de lo que le está pasando.

Es absurdo decir que el éxito de ambas películas es a causa de haberse subido a la ola de la salud mental, sobre todo teniendo en cuenta que Pixar ha sido el estudio cinematográfico que más y mejor han sabido crear una imagen de marca (es decir, todo el mundo sabe qué clase de película va a ver de igual forma que uno sabe más o menos que película va a ver cuando va a ver la última de Wes Anderson), pero precisamente su habilidad para apelar, seguramente a través de complejos estudios mercadotécnicos, a las inquietudes de los niños y padres desde mediados de los noventa nos indica que fijarnos en los temas que abordan puede decirnos mucho de nuestro mundo. Afortunadamente podemos verlas y pensar en ellas, pero también podemos disfrutarlas.

las movidas del cine: a propósito de La mamá y la puta (1973)


No tiene mucho sentido, creo, hablar de la "honestidad" de un producto cultural. No tiene sentido, y yo caigo mucho en esto, indagar en los entresijos de la vida del artista para intentar añadirle mayor profundidad o empaque a la obra en sí. Cuando hablamos de "genios" (normalmente atormentados por la enfermedad, la pobreza, etcétera) como Basquiat o Daniel Johnston hablamos más de personalidad más que de obra en sí. Nos gusta el cotilleo, nos gusta hablar de que Paul Schrader escribió Taxi Driver mientras se divorciaba de su mujer y vivía en su coche como si eso la hiciese algo mejor.

Jean Eustache se suicidó ocho años después de estrenar La mamá y la puta, con cuarenta y dos años y habiendo dirigido dos películas. Cuenta la leyenda que en la puerta de la habitación de hotel donde se disparó puso un cartel que decía "Llame fuerte, como para despertar a un muerto". Hay que intentar no pensar en esas cosas.

En 1973 Eustache presentó La mamá y la puta en el festival de Cannes entre abucheos de críticos que no toleraban la idea de una película de tres horas y media que consta casi de forma exclusiva de diálogos sobre sexo. El diario Le Figaro la llamó "un insulto a la nación", Téle-7-Jours dijo "un monumento de aburrimiento y un Himalaya de pretensión" y ahora mismo suele considerársela la mejor película francesa desde los años sesenta. La película consiguió finalmente el Gran Premio del Jurado, si hay algo que se puede alabar de Cannes es que, generalmente, son infinitamente más modernos que los pobres de espíritu que se dedican a abuchear.

La película trata de un chaval, Alexandre, que se dedica a vagar por París hablando con chicas, intentando olvidar a un amor en particular, rememorando nostálgicamente el sueño del Mayo del 68... cuando conoce a Veronika, una enfermera de origen polaco con escasa vida social que cae pronto en la verborrea eminentemente francesa de Alexandre. Alexandre vive con una mujer con la que tiene una relación liberal bastante compleja y que pretende finjir que le da igual que Alexandre se acueste con otras. La mamá y la puta hace referencia a la idea freudiana de que los hombres tienden a considerar a las mujeres como "madres" o como "putas", que no pueden desear sexualmente a aquellas a quienes aman y que no pueden amar a aquellas a quienes desean. La realidad es, por supuesto, que ninguna puta es tan puta ni ninguna madre tan madre, y los momentos finales (que en esta película puede ser fácilmente la última hora), cuando Alexandre deja de hablar de una vez y se para a escuchar lo que las mujeres de su vida tienen que decir, pueden ser de los más impresionantes de la historia del cine.

La mamá y la puta es bellísima, su blanco y negro es limpio pero sin dejar de tener textura amateur. Diría que es bella a pesar de Eustache, que está empeñado no sé si en intentar ser honesto pero desde luego en parecerlo. Me da igual si lo que cuenta esta película es verdad, lo que sé es que Alexandre, Veronkia y Marie y lo que les pasa es más real que la realidad.

Como he dicho, es una película francesa de 220 minutos en la que prácticamente solo se habla, entiendo que pueda parecer poco atractiva pero recomiendo DE VERDAD que se le de, al menos, una hora. No sería, ni mucho menos, la primera vez que a un espectador desganado le cambia la vida La mamá y la puta. Está en youtube aquí en una grabación vhs del canal plus de hace cien años y aquí en buen calidad pero con subtítulos en inglés. Si alguien me conoce puedo pasársela en HD con subtítulos en español a falta de que la editen por aquí o algo aunque por mí que se mueran todos los que piratean películas.